Al escribir sobre la evolución personal pretendo mostrar como siempre un menú y sobre esa base cada quien tomará la decisión de escoger su plato favorito. No busco imponerte mi papá rellena, mi lomo saltado o mis tallarines rojos con papa a la huancaína. Ya se me hace agua la boca de solo pensar en comida tan deliciosa; reconozco la dificultad de elegir, tal vez tengamos que probar algunos platos y finalmente decidir.
Me viene a la mente el típico siete colores que venden los ambulantes en Lima. En un solo plato: ceviche, frejoles, tallarines, papa a la huancaína, chanfainita, arroz con pollo y olluquito. Creo que algunas cosas no se deben de mezclar, pero también creo que en gustos y colores…
La evolución personal para mí debería resultar agradable e incluso divertida. La idea básica está en la capacidad del sujeto, como sostengo en mi trabajo, para crear su propio paraíso aquí y ahora. La idea de cambio es la clave de todo camino de evolución personal. Queremos ser más y estar mejor, o sufrir menos. Queremos alcanzar nuestros sueños.
Entonces buscamos un modelo externo, un maestro, sacerdote, un gurú, un asesor, un mentor. El término mentor por ejemplo procede de la obra La Odisea, escrita por el poeta griego Homero. Cuando Ulises se prepara para ir a luchar a la guerra de Troya se da cuenta de que va a dejar solo a su hijo Telémaco, su único heredero. Ulises confía en su leal amigo Mentor para que sea el tutor de Telémaco y lo prepare para ser rey y sustituir a Ulises en su momento. De esta breve historia se deduce que la palabra mentor es un sinónimo de consejero, amigo, profesor y persona sabia.
Otros buscan una religión, leen los libros sagrados, se dan golpes de pecho, asisten a procesiones, cargan velas, ponen incienso y sienten algo. ¿Será esa "LA" evolución personal?
La gran mayoría no quiere aceptar la muerte, la enfermedad, la infidelidad, las canas, la pobreza, etc. Están en la búsqueda de las causas profundas. ¿Cuál es el principal motivador para emprender el camino de la evolución personal?. Es en ese camino donde buscamos algún mapa, alguien quien nos indique la ruta o nos guíe en el recorrido.
Muchos asisten a conferencias, seminarios y talleres sobre esos temas. Compran libros para leer sobre esas cuestiones ¿Pero así se inicia "LA" evolución personal?
Otros estudian técnicas de relajación, meditación, repasan posiciones, elevan cantos y repiten oraciones ¿Pero realmente será ese "el camino" de la evolución personal?
Muchas técnicas intentan inútilmente matar al ego. En los casos más suaves quieren reducirlo. Es un tema similar al del Dr. Jekyll y Mr. Hyde se polarizan en nuestro interior dos seres, uno más espiritual al que se le asocian los buenos sentimientos y un ego como la parte oscura que hay que anular. Este asunto del ego es una suerte de lucha similar a la que se presenta en el "Señor de los Anillos" con el diálogo interno de Gollum.
En esa evolución personal donde queremos ser solo una parte de lo que somos, aparece un sufrimiento enquistado y oculto, no aceptamos la dualidad siempre presente. Tan solo reconociendo esa realidad, aceptando nuestros actos, se puede llegar al inicio del camino.
Alguien podría preguntarse si yo creo en la evolución personal. La respuesta es que sí, por supuesto que creo, creo en la intención honesta e inocente de los que buscan estar mejor y en la oferta sensata y consecuente con sus propias necesidades de los que ofertan mapas para el camino de dicha evolución.
Para volver al tema de este artículo, cada uno elegirá el plato que mas le guste. El alimento necesario para la evolución personal es el AMOR. Y el amor es Dios. Tenemos que vivir el amor en cada segundo de nuestra vida. Hacerlo concientemente, de esa forma estaremos construyendo nuestro propio paraíso aquí y ahora. Ese es el primer paso en el simple camino de la evolución personal.
Jorge Rivero
Conferencista Motivacional
